Grupo Universitario vs. Alvarado (29.03.05)

Martes 29 de marzo de 2005
DIARIO LA CAPITAL DE MAR DEL PLATA
Por Pablo Vasco

TANDIL (Enviado especial).- “Tantas veces me mataron / tantas veces me morí / Y sin embargo estoy aquí, resucitando…”. Los versos de María Elena Walsh pudieron ser perfectamente la banda de sonido para un partido inolvidable, en el que Alvarado igualó ayer 3 a 3 de visitante con Grupo Universitario y se llevó lo que fue a buscar: mantenerse en el Argentino B de fútbol.
¿Era difícil no descender? Por supuesto: el equipo marplatense llegó diezmado al cotejo decisivo, con lesionados, expulsiones y un sinnúmero de problemas de la línea de cal hacia fuera. Pero Alvarado tiene un plus, eso que hace que los hinchas viajen en forma masiva 150 kilómetros bajo la lluvia para dar su aliento. Y ese plus (garra, corazón, huevos o como quieran llamarlo) apareció en un partido para el infarto, porque nada más que en 90 minutos, los marplatenses pasaron de estar arriba en el marcador –y por lo tanto clasificando para una nueva instancia-, a perder 3 a 1 y descender a los quintos infiernos, para finalmente igualar y mantener la categoría. Fue una locura.
El primer tiempo fue infartante y –por lejos- lo mejor que se debe haber visto en este torneo. Diez minutos se tomó Alvarado para tomar las riendas del encuentro, tanto en el rubro futbolístico como en el anímico. A los noventa segundos de juego, el Tanque Daguerre fue tomado en el área de Grupo por el defensor Rossi, penal que el juez Lapeyre ignoró olímpicamente. El equipo marplatense siguió dando batalla en el mediocampo y mirando de reojo el arco rival.
La primera señal de alerta para los locales fue a los 15′, cuando un tiro libre ejecutado por Dotta estremeció el ángulo superior izquierdo del arco de Grupo. Y diez segundos después, el estadio San Martín se transformó en una tumba. Un centro de Ortíz por la derecha, después de limpiar tres rivales encontró la cabeza de Sebastián Fernández, quien batió la resistencia de Doucede.
Con el 1 a 0 a su favor, el equipo del ex barrio de Matadero no sólo que se salvaba del descenso, sino que pasaba de ronda: así de loca era la definición. Pero a los 20′ –en un centro llovido al área de Alvarado- Fiscella se complicó y dejó la pelota corta. Cerfoglia remató al arco y el disparo pegó en la mano de Noto. El juez cobró penal y Cristian Pérez lo transformó en gol. 1 a 1.
Con el empate, Alvarado siguió tranquilo, con un gran trabajo del tándem Armoa-Ortíz y metiendo al partido en un ritmo vertiginoso del cual no salió jamás. A los 24′ Nosei paró un balón con la mano en su área, pero el árbitro pareció estar decidido a no cobrar penales en el área de Grupo Universitario. El equipo marplatense adelantó líneas, se descuidó en el fondo y tuvo cinco minutos fatales: a los 30′ Erramuspe derribó a Cristian Pérez a metros del arco, en otro penal que el ex Aldosivi cambió por gol dando vuelta la historia.
Y como si eso fuera poco, 120 segundos después, un contragolpe muy bien manejado por Cerfoglia dejó a Irúrzun cara a cara con Fiscella. El delantero remató por sobre el cuerpo del guardavallas y puso un 3 a 1 tan merecido como impensado.
A esta altura del cotejo, Alvarado parecía una marioneta a la que le habían cortado los hilos.
Fueron cuatro minutos de nocaut extremo. Algunos jugadores marplatenses se miraban entre sí. Se escuchó algún grito airado, alguna discusión y una decisión: con el partido como estaba, Alvarado se iba al Argentino C y había que remediarlo como sea.
Fue así que Gustavo Noto infló el pecho por enésima vez, cortó una pelota en el mediocampo, la llevó hasta el área rival, combinó con Gómez y habilitó a Daguerre, quien resolvió con rapidez y clavó un zurdazo violento que infló la red a los 36′ y puso a su equipo a tiro de empate.
Alvarado salió enardecido a buscar la igualdad, sin importarle que hasta ese momento la falta de gol había sido una constante en todo el torneo. Fue a buscar el tercer gol como quien tiene una fija en el hipódromo: cerró los ojos y apostó todo a un centro desde la derecha de Fernández. Erramuspe se adelantó a todos y puso el 3 a 3 a los 40′. Increíble.
Los jugadores se tomaron los minutos que faltaron para terminar el primer tiempo como para descansar un poco después del excelente espectáculo que habían brindado.
En el complemento, el cotejo decayó en ritmo, pero no en emotividad. Grupo salió a vengar el cachetazo recibido, sin saber que estaba herido de muerte. Tuvo la pelota y todo el tiempo, pero careció de variantes como para sorprender. Alvarado fue un ejemplo de cómo manejar un partido de estas características, con Noto, Ortíz y Fernández cavando trincheras, con Gómez y Armoa llevando la pelota lejos de las zonas de riesgo, con la última línea trabajando casi a la perfección y con un Daguerre que comprendió la importancia de lo que se estaba jugando. Así borró de un plumazo todo lo pobre que había mostrado en el torneo y retribuyó la confianza que Murúa puso en él.
Además del órden táctico, un capítulo aparte merece el show que Fiscella desplegó en los segundos 45 minutos, luego de un arranque con dudas. A los 14′ desvió un remate franco de Weiman, al que cuatro minutos después volvió a desairar haciendo “la de Dios”. A los 24′ el guardavallas conjuró con éxito un disparo de Cerfoglia luego de una muy buena jugada personal y a los 34′ sacó carnet de figura cuando rechazó con el pie un “penal en movimiento” que le pateó Irúrzun a centímetros del área chica.
Para el final quedaron algunas fotografías. Murúa haciendo entrar a Padilla, Rimoldi y Martín Pereira (ninguno estaba al ciento por ciento y se notó, pero el corazón que pusieron fue conmovedor). Grupo atacando con cinco delanteros y presa de su desesperación. Y todo Alvarado aguantando, como mandan los pergaminos y las circunstancias. El pitazo final del juez Lapeyre dio rienda suelta a la locura marplatense.
Alvarado estaba muerto y enterrado. Pero en su bolsillo encontró el dinero como para festejar las Pascuas como se debe: con unos huevos así de grandes.

Síntesis

Grupo Universitario (3): Doucede (5); Nosei (4), Barth (6) y Rossi (4); Augusto Díaz (5), Pablo Díaz (4), Weiman (5) y C.Pérez (6); Cerfoglia (7); Irúrzun (5) y Michel (6). DT: Oscar Mendoza.

Alvarado (3): Fiscella (8); Quiles (6), Dotta (6), Erramuspe (6) y Roda (5); Maximiliano Gómez (7), Noto (7), Ortíz (6) y Sebastián Fernández (5); Armoa (7); Daguerre (7). DT: Luis Murúa.

Goles: en el primer tiempo, 15′ Sebastián Fernández, 21′ y 30′ C.Pérez, ambos de penal, 32′ Irúrzun, 36′ Daguerre y 40′ Erramuspe.

Cambios: en el segundo tiempo, 13′ Padilla (5) por Maximiliano Gómez, 30′ Bogarin por Augusto Díaz, 33′ Rimoldi por Armoa, 39′ M.Pereira por Daguerre y 41′ Castillo por Paulo Díaz.
Cancha: estadio “Gral San Martín” (buena).
Arbitro: Marcelo Lapeyre, de Pergamino (4).
Recaudación: no fue suministrada.

TANDIL (enviado especial).- Una vez más, el apoyo que la hinchada de Alvarado le brindó a sus jugadores fue conmovedor. Bajo la lluvia, más de 400 personas se acercaron hasta el estadio “General San Martín” para alentar al club de sus amores. Más de 50 banderas tiñeron la lluviosa tarde de azul y blanco, contrastando con los 4 “trapos” que alentaban a Grupo Universitario. Y eso que los dos se jugaban la permanencia…
Entre los que se acercaron a alentar hubo presencias destacadas. En la platea se lo pudo ver al empresario Cristian Otero, ex jugador de Alvarado. Y en la popular, reboleando camisetas y alentando sin parar, se pudo ver a dos extremos de la historia del club: Facundo De Llano -un histórico que fue con su familia- y Diego Mansilla, integrante del plantel de primera y al que no le molestó el yeso en su pierna izquierda y las muletas.
Precisamente, Facundo De Llano recibió un regalo muy especial. Una vez que terminó el partido –y con todo el plantel cantando junto a los hinchas- Gustavo Noto, uno de los más desatados a la hora de festejar, se trepó al alambrado y le ofrendó su camiseta al ex Alvarado. Fue muy emotivo verlos a dos referentes del club abrazados en las alturas y bajo la lluvia.
“Es mi amigo y se la había prometido”, dijo Noto. “Por esas cosas de Alvarado, Facundo no está jugando en este equipo. Es algo que se merece”, manifestó el capitán.
Luego del partido, el entrenador Murúa atendió a la prensa local con la tranquilidad de siempre, pero se reservó un gesto que lo pinta de cuerpo entero y demuestra que está en todo. Luego de manifestar su alegría por el resultado obtenido –y cuando le preguntaron por la mística de Alvarado- el DT declaró: “Si quieren saber de qué se trata, vayan y lean unos artículos que salieron en LA CAPITAL cuando yo llegué. Eso es Alvarado”.
La cita del entrenador refiere a un artículo llamado “Cómo desmantelar una bomba atómica”, redactado cuando el ex Brown de Madryn llegó a Mar del Plata. Una vez que le agradecimos tamaña cortesía, Murúa realizó un pedido: “¿No me conseguís una copia? Me desapareció ese recorte…”. Gracias por la publicidad…

TANDIL.- Después de tanto sufrir, el desahogo llegó como una bendición. Alvarado mantuvo la categoría –más allá de que temporariamente estuvo clasificado para una nueva fase- y ése era el objetivo. Fue por eso que las palabras que más se escucharon a la hora de pedir impresiones fueron “infartante” y “complicado”.
“Cuando estuvimos 3 a 1 abajo, me di cuenta de que estábamos complicados, pero no nos quedaba otra. Había que seguir luchando como todo el partido. Al final Pepe (por Fiscella, el arquero) nos salvó con sus tapadas, pero eso fue una síntesis de lo que fue Alvarado en este campeonato. Estoy muy contento. Hubiera sido para mí la peor manera de jugar mis últimos partidos si descendíamos. Por eso le pedí a mis compañeros que dejaran todo, porque no podíamos descender y estoy contento por eso. Espero que a partir de ahora hagamos un balance profundo, especialmente los dirigentes, porque se cometieron un montón de errores”. (Gustavo Noto)

“Fue un partido que planteamos muy bien, de contragolpe. Y después de algunos errores tuvimos que conformarnos con el empate que sirvió para mantener la categoría. Gracias a Dios respondí bien en alguna situaciones exigentes. Estoy muy contento porque ando con algunos problemas personales y el grupo no venía bien por el tema económico. Los jugadores de Alvarado y la gente –que son lo mejor que tiene el club- sacaron esta situación adelante”. (José Fiscella)

“Fue algo no apto para cardíacos. Arrancamos bien pero se nos complicó con los penales y se hizo cuesta arriba y llega la desesperación de no descender y no defraudar a tus compañeros y a los que confían en vos. A veces, adentro de la cancha, viene bien algún insulto o alguna pelea, eso te hace recapacitar y ponerte las pilas para lograr el objetivo que vinimos a buscar. Era un partido no para arriesgar nada, sino para cuidar mucho. Yo venía de una situación personal que no era la mejor y entonces tuve que darle prioridad al trabajo para sostener a mi familia. Perdí terreno, pero Murúa me dijo que si trabajaba me iba a tener en cuenta. El esfuerzo fue grande y ahora es tiempo de disfrutar”. (Marcos Dotta)

“Fue terrible. El que lo vio de afuera al partido lo disfrutó más. Supimos estar en los cruces y de repente estábamos descendidos. Alvarado mantuvo la categoría no solo desde lo físico y lo táctico, sino desde esa mística que se habla tanto. Eso de la mística de Alvarado es verdad. El jugador se contagia y la gente cantó. Después de muchas frustraciones hoy tuvimos una alegría. Sabemos que dimos todo y que no merecemos estar en el lugar que estuvimos. No hay que repetir errores”. (Luis Murúa)

“El técnico me bancó a muerte en todo este proceso. El y el profe son los responsables de que me haya ido bien en este cotejo. Y mis compañeros y la gente, más allá de que no me salieran las cosas. Ellos me bancaron a muerte. Era un partido difícil. Hicimos el segundo gol en el momento justo y eso nos permitió llegar al empate. El mío fue un lindo gol, sobre todo porque sirvió para no perder el tren. Estoy muy contento por la actuación de hoy (por el lunes). Y los que me insultaron todo el año van a tener que cerrar la boca”. (Cristian Daguerre)

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